Tal vez, todo se reduce a amar genuinamente a esa persona tan especial.

Porque es imposible no ilusionarse, aunque la probabilidad es mínima o es casi nula.
Porque es imposible disimular, y sin querer, muestras una y mil formas de amar.
Porque es imposible decir que no se espera nada, aunque te morirías porque pasara.

Porque no se debe forzar nada, cuando todo tiene un tiempo o puede que esa persona sea un instrumento de enseñanza y guía.
Porque resultaría de locos el 'no estar', cuando sabes que el 'estar' puede marcar la diferencia, tarde o temprano.

Porque no se puede decir que terminarás donde tengas que estar, cuando en realidad, terminarás donde necesites estar.
Porque al final sonreirás, haya pasado lo que haya pasado, pues reconoces que sólo allá arriba saben lo que es mejor para ti.