Hay personas que llegan a nuestras vidas desde antes de cruzarse físicamente en nuestro camino. Pareciera que todo estaba perfectamente alineado y medido para que las decisiones de ambas partes empataran en cierto punto y hacer posible lo que hoy estás viviendo.

Llámale milagro, coincidencia, casualidad, causalidad o diosidencia, pero si te detienes un momento a pensar en todo lo que tuvo que pasar para que se encontraran en aquel lugar, te sorprenderías y no lo creerías.

Lo mejor, valorarás más a esa persona con la que tuviste el gusto de coincidir.

Anda, mándale un mensaje a esa persona y dile lo agradecido que estás con la vida por haber tenido la dicha de coincidir, independientemente, de si sus caminos se separaron porque jamás se borrarán las huellas de su paso por nuestra vida.

Siempre estuvieron ahí y siempre estarán ahí.