Este discurso se los hice llegar a mis papás un día antes de graduarme de universidad. Si mal no recuerdo, fue el 3 de Diciembre de 2015.

Fue, sin duda, un día muy especial.
Sentimientos encontrados y lágrimas por todos lados.

Queridos papás:

Hoy culmina no sólo mi carrera profesional, sino toda esa formación académica que me lograron dar a lo largo de estos años.

Valoro muchísimo la inversión que hicieron en mí.

Reconozco el sacrificio, esfuerzo, sudor y lágrimas que involucró el siempre apostarle a mi educación.

Papá: ¡Terminé de ingeniero! y pensar que cuando iba a John Deere y me preguntaban si iba a ser ingeniero, siempre lo negaba. Pensaba que ingeniería involucraba puros números, y pues, no me equivoqué.

¿Se acuerda cuando en primaria no entendía problemas de matemáticas y cuando usted regresaba del segundo turno me los hacía y al día siguiente, muy temprano, yo borraba sus números, ponía los míos y después me los explicaba?

Gracias por esa sencillez y humildad que irradia en todas sus acciones y poco a poco, ha ido formando parte de mi ser.

Mamá: Mil gracias por ese hábito que me fue formando desde chico para ser dedicado y responsable en todo lo que hiciera.

Agradezco infinitamente esa sensibilidad que me heredó. Me ha ayudado a ver la vida desde otra perspectiva.

Gracias por apostarle a mis sueños, ya fuera en forma de una guitarra, un teclado o la mac que siempre quise.

Tengo mucho que seguirles aprendiendo.

Le pido a Dios que me alcance la vida para regresarles algo de lo mucho que me han dado.

Hoy más que nunca les pido su apoyo incondicional. Para todas esas locuras que planeo hacer y todo eso que quiero ser en un futuro los voy a necesitar. Todo valdrá la pena. Se los puedo asegurar. Confíen en mí.

Me enseñaron a volar en territorio conocido.
Ahora me toca emprender el vuelo hacia lo desconocido.

Ustedes me dieron la armonía.  
Me toca hacer la melodía.
Los amo.