Sería la frase que pude haber publicado por estas fechas, ya que en el año 2015, entre los meses de Febrero y Marzo, se me ocurrió tener un blog propio.

Recuerdo que esa idea llegó a mi mente mientras estaba en mi Estancia Empresarial en Peñoles, durante mi octavo semestre de carrera. ¿En qué momento, si se supone que debía de estar trabajando? Pues, como en todos lados, de repente, había tiempos muertos y en lugar de navegar en redes sociales para pasar el rato, empecé a descubrir blogs de diferentes temas y me interesó muchísimo la posibilidad de crear uno.

Todo iba bien hasta que por querer construir el blog perfecto aparecieron las excusas:

  • ¿Qué dominio me conviene más? ¿.com, .mx, .net, .me?
  • ¿Qué plataforma uso? ¿Wordpress, Ghost, Medium?
  • ¿Alojo mi sitio en un servidor compartido o propio?
  • ¿Cuáles son las mejores prácticas para la optimización de motores de búsqueda?
  • ¿Cómo escribir títulos atractivos?
  • ¿Cuántas palabras necesito escribir mínimo en cada entrada?
  • ¿Cuál va a ser mi audiencia?
  • ¿Cuál será la temática del blog?
  • ¿Cómo voy a obtener estadísticas de mi sitio?
  • ¿Cómo proteger mi contenido con derechos de autor?
  • ¿Debería de tener un Aviso de Privacidad y un Términos y condiciones?

    Y así, fui postergando su lanzamiento y me olvidé de lo más sencillo:
Escribir y Publicar

Hasta eso, reconozco que, en aquel entonces, fui capaz de redactar artículos que hasta el momento siguen vigentes como De Rol por la Vida, Soundtrack de Vida y ¿Cómo aprender a manejar?, de los cuales estoy muy orgulloso. Pero, ¿te imaginas cuánto más pude haber escrito, si no me la hubiera complicado con todo lo anterior?

Este es mi cuarto intento por reactivar mi blog y depende exclusivamente de mí, si es el último y definitivo.

Espero que llegue Marzo de 2023 y decir orgullosamente:

¡Feliz cuarto aniversario!