¿Cuántas veces no se te ha ocurrido hacer algo por cierta persona, desde un detalle pequeño hasta una locura enorme? Inmediatamente, empiezas a aterrizar la idea y ya cuando acuerdas, tienes el plan perfecto para llevarla a cabo.

Acto seguido, aparecen las excusas: te dices a ti mismo que no tiene caso, que es demasiado, que no es la gran cosa, que no seas tan intenso, etc. o simplemente, prefieres dejarlo para alguna fecha en particular, frenando de golpe toda la carrocería.

Por alguna razón, ese impulso del corazón llegó hasta tu cabeza.
Ese detalle valdrá más por su simplicidad, autenticidad y espontaneidad.
No la pienses tanto y solo llévalo a cabo.
Que todo viene del amor y por ende, hará magia.

Lo mejor, esa inspiración regresará a ti cuando menos te imagines.