A diario, en las centrales de autobuses y en los aeropuertos
reina una atmósfera repleta de nostalgia,
siendo testigos de las lágrimas más dulces que se pueden derramar,
así como de los besos y abrazos más sinceros que se pueden dar.

Cuando te toca partir,
sientes que dejas un pedacito de ti.
Te encantaría quedarte más tiempo,
congelar el momento por unos segundos.
Por su parte, es muy grande la ilusión
de volver a casa o emprender esa nueva aventura.

Tus lágrimas dicen "Vuelvo pronto".
Tus besos dicen "Recuérdame".
Tus abrazos dicen "Estaré contigo a la distancia".

Cuando te toca despedir,
sientes que se va un pedacito de ti.
Te encantaría que se quedara más tiempo,
congelar el momento por unos segundos.
Por su parte, es muy grande la ilusión
de volver a encontrarse en un futuro no muy lejano.

Tus lágrimas dicen "Te extrañaré".
Tus besos dicen "Cuídate".
Tus abrazos dicen "Estaré aquí esperándote".

A diario, en las centrales de autobuses y en los aeropuertos
reina una atmósfera repleta de felicidad,
siendo testigos de las lágrimas más dulces que se pueden derramar,
así como de los besos y abrazos más sinceros que se pueden dar.