Realmente, nunca sabes cuánto tiempo vas a estar ahí: en ese proyecto, negocio, puesto, empresa. Sólo tienes la certeza de que la vida está llena de ciclos y de que tu último día te esperará, pacientemente, hasta que cumplas el propósito por el que llegaste.

¿Qué te queda? Dar lo mejor de ti y si, tarde o temprano, te toca partir, te puedo asegurar que te lo harás tranquilamente porque nada quedó en ti. Reconocerás que, con el poco o mucho tiempo que estuviste ahí, bastó para dejar huella en cada vida que tuviste la oportunidad de tocar y en un futuro, también te darás cuenta de cómo todo se fue conectando y de cómo todo tuvo sentido para poder estar justo ahí, en ese preciso lugar y momento.