Un día me tocó visitar Hapok, un centro deportivo que está justamente en frente del Territorio Santos Modelo.

Tuve la oportunidad de entrar a una cancha de fútbol uruguayo y mi primera reacción fue "Ojalá tuviera un balón ahorita para ponerme a jugar un rato." Dado que no me encontré con una botella que pudiera simularlo y volver a mi niñez por un rato, me dispuse a recorrerla.

Al principio, no pensaba en nada, sólo disfrutaba de la caminata. De repente, llegaron a mi cabeza imágenes que empezaron a darle vida a la cancha. Dos equipos dejaban todo en la cancha, a pesar del solazo y el calorón. En las gradas, la afición hacía lo suyo y se respiraba un ambiente muy sano de convivencia y diversión.

Hasta que llegó un punto en que me encontré con esta vista y todo se detuvo por un instante:

Hapok - TSM

A unos cuantos kilómetros, estaba otro recinto donde emanan los mismos sentimientos, emociones y sensaciones a raíz del fútbol al:

  • Meter un gol
  • Hacerle una finta al adversario
  • Atajar un penal
  • Salvar un gol en la raya
  • Levantar la copa

Por un momento, me puse en la situación de un niño que juega en esa cancha cada semana y sueña con algún día ser futbolista. Imaginándose que mientras anota un gol desde acá, todo el Estadio Corona lo corea del otro lado. Además de que tiene una motivación muy grande al saber que en unos años va a poder estar allá en frente.

Si vives tu pasión, independientemente, del escenario en el que te encuentres ahora, la disfrutarás en gran medida. Siempre ten en la mira el objetivo, a pasos agigantados estás acercándote cada vez más.