Me encanta
cómo sostienes la taza de café con tus manos
bebiendo, pacientemente,
y sonriendo,
como si sorbo a sorbo,
se te estuviera recargando
tu batería de ánimo y ganas para comerte al mundo.

Así como tú,
yo sostengo a un corazón en mis manos
que hace tiempo me diste
para resguardarlo, cuidarlo y amarlo.