Cuando estés cansado,
no sepas qué hacer,
quieras olvidarte de todo,
quieras desaparecerte un rato.

Busca un rayo de sol,
donde quiera que se asome,
por más pequeño que sea,
hasta que te logre empapar.

Sí, así como los perros
que lo esperan, pacientemente,
y conforme va cubriéndolos
irradian una quietud y paz enorme,
volviéndose uno con el sol.